GR-60 Majaelrayo - Valverde de los Arroyos

GR-60 Majaelrayo - Valverde de los Arroyos

Sendero GR-60. De Majaelrayo a Valverde de los Arroyos.

El punto de arranque de esta etapa es el aparcamiento situado en la entrada de Majaelrayo; este recinto ha sido construido a instancias del Plan de Competitividad Turística llevado a cabo en esta comarca con el objetivo de liberar las coquetas y angostas callejuelas de estos bellos pueblos de la congestión de vehículos a la que cada fin de semana se ven sometidos. El panel de inicio de ruta estará situado aquí, en lugar visible y principal y será de conveniente estudio para los senderistas que deseen acometer esta montañera etapa del GR60®

A través del intrincado conjunto de callejuelas coquetas y singulares de este bello municipio, el camino se escapa del pueblo por su flanco oriental, alcanzando el inicio de la pista que lleva al  Hayedo de Tejera Negra ubicado en el municipio de Cantalojas, a través de los valles del río Sonsaz - que presta su nombre a la Reserva Naciona[Comentarios]l de Caza - y del río Sorbe y sus tributarios, por un territorio completamente despoblado donde la vida salvaje alcanza cotas de variedad y cantidad difíciles de encontrar en el continente europeo.
El senderista fijará su atención en los característicos colores blanco y rojo identificativos de los GR´s® para avanzar por el enmarañado laberinto de callejas hasta alcanzar la mencionada pista de Cantalojas donde encontrará un poste direccional que se desvía por el camino viejo de Majaelrayo a Valverde que venciendo las empinadas rampas de la sierra del Ocejón y cruzando junto al Campachuelo, nos permitirá alcanzar la cara oriental de este macizo, llegando a su principal enclave, Valverde de los Arroyos.
La primera referencia del caminante será el depósito de agua que abastece a Majaelrayo, antes, encontrará un jalón que le indica el camino correcto que será de frente, dejando una pista a la izquierda cuya abundante vegetación superficial nos avisa de su menor rango. Siguiendo pues, de frente, llegamos a una breve explanada donde encontramos un lamentable depósito de escombros, un jalón bajo nos facilitará la rápida huida hacia parajes más puros.

vista de Majaelrayo desde la pista de Robleluengo al collado del Lobo
Majaelrayo se ubica en la falda oeste del pico Ocejón

Hasta este punto el recorrido discurre por un camino de amplias trazas, con un perfil ascendente de suaves colinas copadas por jaras pringosas (Cistus Ladanifer L) que, en su día, tomaron el espacio arrancado por el hombre a los hermosos y abundantes robledales que sirvieron para calentar a una población que, en su mejor momento, llegó al millar a lo largo de todo este valle.

Siguiendo el camino, nos adentramos en un denso robledal (Quercus Pyrenaica W) que, poco a poco, vuelve a establecerse en sus territorios naturales de los que fue expulsado hace varios siglos debido al uso insostenible que de sus recursos practicaron los hombres de la época. La excelente calidad de su madera transformada en carbón vegetal, además de su utilización – ya entrado el siglo XIX- como traviesas de tren, terminaron por desposeer de sus dominios a esta querquicea.

Antes de salir del bosque el senderista debe estar vigilante pues el camino carretero pierde rango y se transforma en sendas bifurcadas. Elegiremos la senda de la derecha. Dos jalones nos indican el camino correcto.
Alcanzando la cota 1733 m. dejamos el robledal poco antes de llegar a la Pradera Madita, el Campachuelo nos vigila por el norte y nuestro camino continua buscando el levante.

Llama la atención la enorme extensión conquistada por el Gayubar (Arctostaphylos uva-ursi L) que por estos lares alfombra el monte coloreando el paisaje de un vivaz color verde. La traza del camino es ahora estrecha, aunque el caminante encontrará un poste alto que le indicará el paso de la senda por el collado. A partir de ahí comienza un largo descenso que, rozando el salto de Despeñalagua, nos dejará en el agreste municipio de Valverde de los Arroyos.


De camino a Despeñalagua el camino cruza una vaguada que abandonaremos rápidamente; tras esta vaguada encontramos un jalón de confirmación de ruta, el paisaje es, sencillamente, abrumador, la acción del hombre por estos parajes se limita al uso del sendero que llevamos; ¡soberbio!
Poco a poco, siempre descendiendo, nuestro camino va buscado el fondo del valle surcado por el arroyo de las Chorreras que antes de saltar por Despeñalagua recoge las frías aguas del arroyo de la Pineda que baja directamente de la hoya norte del pico Ocejón, almacén natural de las copiosas nevadas a las que los rigores del invierno someten a estas montañas.
Un par de jalones confirman nuestra ruta hasta llegar a un cruce de caminos junto a un muro, donde parte una senda con destino al Ocejón, que el deportista avezado, si ha sido madrugador, podrá utilizar para alcanzar esta emblemática cumbre Castellano Manchega (2048m). El viajero que desee tomar este camino ha de calcular que este desvío supondrá una demora de más de 2 horas en el trayecto hacia Valverde de los Arroyos. El camino de Valverde gira a la izquierda.


Hasta llegar a este cruce, el paisaje se ha ido espesando con una vegetación formada principalmente por brezos (Erica arbórea L) que aportan un espectacular color blanco y rosa en el momento de su floración primaveral.
Dos kilómetros más tarde, volvemos a encontrar otra bifurcación que nos propone uno de los destinos más codiciados de estas tierras: Las Chorreras de Despeñalagua, salto natural de aguas en el que el “arroyo de las Chorreras” vierte su caudal en sucesivas cascadas que, en total, suman 120 metros de desnivel.
Al igual que en el cruce con el camino del Ocejón, tomar el camino de las “Chorreras” supondrá alargar nuestra jornada en casi una hora. El camino hacia Valverde gira a la izquierda y en tan solo 15 minutos estaremos entrando a este serrano y típico pueblo de la arquitectura negra de Guadalajara.